miércoles, 7 de julio de 2010

TANNHÄUSER

(Ópera en tres actos, con música de Richard Wagner y texto del propio compositor, estrenada en Dresde, el 19 de octubre de 1845)

ACTO I
Mansión de Venus. Tannhäuser dormita en el regazo de Venus y, durante su sueño, escucha las campanas de la patria, que añora. Desea renunciar al mundo de los placeres y volver a ella. Venus despliega todas sus gracias para retenerle y le anuncia que nunca más encontrará la felicidad entre sus semejantes, pero Tannhäuser invoca a la Virgen y de súbito se halla al pie del Wartburg. Los cuernos de caza anuncian la llegada del landgrave Hermann, al que acompañan los trovadores Wolfram von Eschenbach, Walter von der Vogelweide y Biterolf, viejos amigos de Tannhäuser. Wolfram le explica la triste vida que Elisabeth arrastra desde que él partió. El nombre de su antigua amada despierta los sentimientos de Tannhäuser.

ACTO II
Sala en el Wartburg. La sobrina del landgrave rebosa júbilo y esperanza desde que supo del retorno de Tannhäuser. Al llegar éste, conducido por Wolfram, se hinca de rodillas a los pies de la doncella, comunicándose su inextinguible amor. Las trompetas señalan el comienzo del torneo, en el que se propone cantar el amor, siendo el premio la mano de Elisabeth. Llegado su turno, Tannhäuser, que canta al amor terrenal, invita a los cantores a visitar el Venusberg. Se produce un escándalo y los caballeros, espada en mano, se lanzan contra el joven disoluto. Elisabeth pide perdón para él y asegura que podrá redimir sus pecados mediante la penitencia. El landgrave le invita a que se una a los peregrinos y vaya a implorar ante el Padre Santo la absolución, a lo que el pecador accede.

ACTO III
El mismo paraje al pie de Wartburg, en un atardecer de otoño. Elisabeth ora ante la imagen de la Virgen. Los peregrinos regresan, y entre ellos Tannhäuser, único que no ha sido perdonado; viste andrajos y no acierta a reprimir en su gesto el dolor ante su fracasada redención. Evoca a Venus y la diosa aparece al fondo, visión que deslumbra también a Wolfram. Tannhäuser acude a la llamada de la diosa, pero el fiel amigo le retiene y el nombre de Elisabeth sirve de nuevo de conjuro, contestando Tannhäuser como un eco. Un cortejo fúnebre se aproxima y, a la luz de las antorchas que iluminan el cuerpo exánime de Elisabeth, se esfuma la visión de Venus, y Tannhäuser se desploma sin vida junto a los restos de su amada. En el mismo instante su báculo ha florecido y ese milagro indica que ha merecido el perdón divino.

(Permitidme un escolio. Por exigencias de la Opéra de Paris (sic), Wagner colocó después de la obertura y al inicio del primer acto el Ballet del Venusberg. De gran belleza es el canto de alabanza a las excelencias de la diosa Venus por parte de Tannhäuser Dir töne Lob, en el cual el protagonista manifiesta su intención de regresar al mundo de los humanos. En el segundo acto encontramos la hermosa salutación de Elisabeth, Dich, teure Halle, el arioso solemne del landgrave y el célebre Coro de los peregrinos, que es una página de efectos grandiosos, que ha gozado siempre de extraordinaria popularidad por su melodismo y ritmo. En el tercer acto encontramos la romanza de Wolfram (barítono) al lucero vespertino O du, mein holder Abendstern, que es, junto a la obertura del primer acto, la parte más popular y recordada de la ópera.
Venusberg (monte de Venus), es una montaña de Alemania, entre Suabia y Turingia, en la que según una leyenda alemana de la edad media Venus, hija de Belzebú, habitaba con sus ninfas; en su espléndido palacio fue encerrado el caballero Tannhäuser.
Wartburg , castillo construido cerca de Eisenach por los landgraves de Turingia en torno al 1070. En el siglo XIII fue célebre por sus concursos de Minnesänger, que Wagner evocó en el Tannhäuser. Lutero vivió allí, bajo la protección del duque de Sajonia (1521-1522), y tradujo la Biblia al alemán. En 1848 se produjeron en él manifestaciones patrióticas).

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