viernes, 30 de julio de 2010

LA EUBOLIA

La eubolia -no confundir con la abulia- es la virtud que ayuda a hablar convenientemente, y es una de las que pertenecen a la prudencia. Convenientemente quiere decir, como todos sabemos, hablar bien y con sensatez. La prudencia es la primera de las virtudes cardinales, fundamentales; las otras tres, es bien sabido, son la justicia, la fortaleza y la templanza, que perfeccionan y elevan las adquiridas naturalmente y sostienen la vida moral del hombre.

Literalmente, virtud significa fuerza o capacidad de acción. Para Sócrates y Platón es la consecuencia de la comprensión racional del fin y de los medios a que se dirige la acción. A partir de Aristóteles, quien la conceptuó como el punto medio entre dos vicios, se destaca el poder de la voluntad, que pasó a ser, junto con la inteligencia, un elemento constituyente de la virtud. En este mismo sentido la interpreta Kant al definirla como la fortaleza moral de obrar de acuerdo con los principios del deber.

Prudencia es sinónimo de moderación, mesura, medida, precaución, cautela en la manera de ser o de actuar. (“La prudente cautela mucho vale”. Fábula de El león y la zorra. Samaniego); prudencia es, también, discreción, cordura y buen juicio. “¡Cuánto importa saber con quien se trata!”. Fábula de El lobo y la oveja, del mismo Samaniego.

En la iconografía, la Prudencia ha sido representada a menudo bajo la forma de una joven cuya cabeza, como la de Jano, ofrece una segunda cara, la de un viejo barbado: A. Pisano (campanile de Florencia), M. Colombe (sepulcro de Francisco II de Bretaña, Nantes). Sus atributos son generalmente el espejo, el compás y la serpiente: Bernini (sepulcro de Alejandro VII, Vaticano), Pollaiuolo (Florencia), Giovanni Bellini (Academia, Venecia), Rafael (La Prudencia rodeada de la Moderación y la Fuerza, Vaticano), Veronés (palacio Ducal, Venecia), S. Vouet (Montpellier), J. Martínez Montañés (retablo de San Isidoro del Campo, Santiponce), A. de Mena (retablo relicario de la Capilla real de Granada).

Justicia es la concepción que cada época, civilización, etc, tiene del bien común. Justicia es comportamiento justo; trato justo. Hacer justicia es otorgar a alguien aquello de que se le cree merecedor. Justicia es sinónimo de equidad, rectitud. (La justicia comporta la adaptación a leyes creadas por los hombres y que llevan implícitos intereses. La equidad es la observancia de la ley natural; la rectitud, el ser consecuente con la propia ética).

La Justicia se representaba en la antigüedad clásica bajo el aspecto de la diosa Themis. En la iconografía moderna es una mujer en pie o entronizada, a veces con los ojos vendados, que tiene en sus manos una balanza y una espada. Es la virtud cardinal que con más frecuencia se ha representado. Se encuentra en edificios públicos: pinturas de Pollaiuolo para la Mercanzia (Uffizi, Florencia), de A. Lorenzetti (El buen gobierno), y de Beccafumi en el palacio comunal de Siena, de Holbein en el gran consejo de Basilea (desaparecida), de Delacroix (cámara de diputados, París); esculturas de Benedetto de Maiano para el Palazzo Vecchio (Uffizi), de Godecharle (frontón del palacio de las naciones, Bruselas). La imágen de la Justicia decora muchos sepulcros: de B. Giugni por Mino da Fiesole (Florencia), de Paulo III por Guglielmo della Porta (Roma), de Urbano VIII por Bernini (Roma). Cabe citar también una escultura del siglo XIV, en el claustro de Amalfi; pinturas de Giotto (Arena de Padua), Rafael (cámara de la Signatura, Vaticano), L. Giordano (La Justicia desarmada por el Amor y la Ignorancia, Nápoles), Salvator Rosa (La Justicia expulsada de las ciudades se refugia en el campo, Viena), Rottenhamer (La Justicia y la Paz, Beçanson), Tiépolo (Bérgamo); un grabado de Durero, etc. La Justicia de Trajano fue pintada por Van der Weyden en el palacio comunal de Bruselas (obra perdida, de la que hay copia en tapicería); La Justicia de Otón III, por Dirk Bouts (Bruselas); La Justicia de Cambises, por G. David (Brujas).

Como la Fortaleza y la Templanza no tienen iconografía damos por terminado aquí el presente trabajo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y yo que pensaba que la Eubolia era una enfermedad tropical-africana...
jejeje