viernes, 8 de junio de 2012

SIEMPRE CELTA


Mi mujer me viene llamando de todo, desde hace tiempo. Que si soy un vago, un holgazán, un perezoso, un remolón, un remiso, un haragán, un indolente, un zángano, un vainazas... De todo, ya digo. Y cuando se pone a decir sinónimos no hay quien la pare. Que si no pongo nada nuevo, desde hace tiempo, en Cartas desde mi piorno, que si patatín, que si patatán... Pero el otro día, el domingo 3 de Junio, el Celta, el Celtiña para todos los celtistas, ascendió, por fin, a la Primera División del fútbol español. Después de cinco temporadas en 2ª. (Fue el primer equipo gallego que ascendió a Primera. Lo hizo en la temporada 1935-36, pero no pudo hacer efectivo el ascenso hasta diciembre de 1939, a consecuencia del parón obligado en las competiciones por efecto de la guerra civil). La Primera es, diría yo, el hábitat natural del equipo de la Cruz de Santiago. La División de Honor. El no va más. Porque, el Celta, ha participado en 46 temporadas en la máxima categoría del fútbol y está, esto lo dice la clasificación histórica, en el G-12. Es decir entre los doce clubes que más temporadas han jugado en la máxima categoría del fútbol hispano. Chapó. Chapeau. Y eso, el ascenso, que hace el número 11 en sus 89 años de existencia, me ha producido una gran alegría y una gran satisfacción. Y una gran euforia, claro. Pues bien. Ese domingo, el 3 de Junio, allá me fui a Balaidos, con mi cohorte o guardia pretoriana, mis hijos, Moncho, Andrés y Miguel, cargados de banderines, bufandas, gorras...







 Y al final del partido, conseguido el ascenso, bailamos y cantamos en las gradas. Como no podía ser de otra manera. El himno: ¡Hala Celta! a demostrar, por tu historia y tradición, que tu lema es noble juego, valentía y corazón. Cuando juegas con tesón, vibra toda la afición. ¡Hala Celta! gritamos. ¡Hala Celta, campeón! Y la Rianxeira, que viene siendo el himno oficioso del Club, el Miudiño, miudiño, el Es de Primera, el Celta es de Primera... Esta última con música de Guantanamera que se adaptaba estupendamente a la letra. “Yo soy un hombre sincero,/ de donde crece la palma/ y antes de morirme quiero/ echar mis versos del alma./ Mi verso es de un verde claro/y de un carmín encendido:/ Mi verso es un ciervo herido/ que busca en el monte amparo./ Guantanamera,/ guajira guantanamera,/ Guantanamera,/ guajira guantanamera...” Ya digo: Es de Primera, el Celta es de Primera, es de Primera, el Celta es de Primera. Con música de Guantanamera, no se olvide, que se adapta perfectamente a la letra.
Después de este esfuerzo mental transitorio solo me queda por decir: ¡Hala Celta! ¡Siempre! (A ver si la mujer, la parienta, queda contenta... y me lo agradece. A ver).



martes, 24 de enero de 2012

CARTA AL DIRECTOR 19/01/2012 LA VOZ DE GALICIA


Sr. Director:

El domingo 8 de enero Manuel Campo Vidal, en su Crónica política, citaba al abate Dinouart: “El primer grado de la sabiduría es el silencio. El segundo, hablar poco y moderar el discurso”. Joseph Antoine Toussaint Dinouart, abate del siglo XVIII, nos aconseja, en “El arte de callar”, sobre los pasos a dar para poder escribir y comunicar, digamos, correctamente; nos plantea las leyes o normas sobre lo que se debe escribir y lo que no se debe escribir, de lo que se debe escribir y de lo que es mejor callarse, del momento de hablar y del momento de permanecer en silencio. Tres siglos después, creo, su actualidad sigue vigente. Vamos, que son unas recomendaciones nada desdeñables. Para mí, claro. Y por eso se las recuerdo a todos los que escriben en esta página. Sin segundas ¿eh? Las reglas, resumidas casi telegráficamente, son las siguientes: No escribir si mejor es callarse. Escribir tiene su momento igual que el silencio. El silencio siempre precede al escrito y es el instante de la reflexión. No se puede escribir sin antes estar en silencio. Es igual de malo escribir cuando mejor es callarse que estar en silencio en el momento en que mejor era hablar. Es menos arriesgado callarse que escribir. Escribir es entregarse a los demás, dejar de pertenecerse a sí mismo, desnudar los sentimientos y las intenciones. Antes de expresar algo importante, es mejor estar en silencio dos veces, la de la prudencia y la de la reflexión. Un secreto deja de serlo cuando se escribe. Si se quiere guardar un secreto, lo mejor es callarse. Sobre lo que se ignora, mejor es callarse. El silencio convierte momentáneamente en sensato al necio y capaz al ignorante, pero el silencio prudente y comedido convierte en sabio al que escribe. Más vale escribir poco que abrumar a los demás por una pasión desenfrenada de escribir en demasía. Desconfiar de lo escrito por uno mismo, contemplarse como el lector posible que nos va a condenar.

Yo, particularmente, procuraré seguir los consejos de clérigo francés. Me gustan. Me agradan. ¿Y a vosotros?



lunes, 31 de octubre de 2011

Carta al director - LA VOZ DE GALICIA - 30/10/11

Sr. Director:

He leído en La Voz que Gaspar Llamazares pedía hace unos días el cese del gobernador del Banco de España desde el 2006, señor Fernández Ordóñez. Nada más leer la noticia y el comentario correspondiente, me vino a las mientes una anécdota sucedida en Sevilla hace aproximadamente cuatro lustros, año arriba, año abajo: El duque de Alba, que por aquel entonces se llamaba Jesús Aguirre, tenía un cargo sin sueldo del ayuntamiento hispalense; en cierta ocasión el consorte de la duquesa puso en duda la plenitud de las facultades culturales del alcalde y éste se enfadó muchísimo con Aguirre y lo castigó despojándolo de su cargo, diciendo a los periodistas que lo “había cesado” por el desacato. A lo que el duque que, al parecer, cortaba un pelo en el aire con el filo de su humor, hubo de rectificarle advirtiendo que lo “había destituido”, porque cesar es verbo intransitivo y no se puede cesar a nadie. Uno puede cesar, es decir, dejar de desempeñar un cargo, pero no puede ser cesado, sino destituido.

Como el bien es difusivo, según postulado escolástico, creo que puede ser útil y provechoso, para algunos, recordar la anécdota, la historieta o el episodio y la gran lección idiomática que el duque de Alba, Jesús Aguirre, propinó al alcalde de Sevilla, hace unos veinte años. Fue como poner una pica en el Flandes del lenguaje municipal...



jueves, 9 de junio de 2011

Cartas al director

Sr. Director:

Los libelos son perversos. Crueles. Inhumanos. Como el que circuló por las siete parroquias del Concello de Meaño días atrás, antes de las elecciones, donde se hacían cábalas y conjeturas acerca de la salud de un candidato. Creyeron que era la ocasión para derrotarlo, pero ni con esas. Al contrario. Me pregunto cómo se puede caer tan bajo. Hay formas, modos y maneras. Algunos confunden a Cela con Zola y las ablaciones con las abluciones. Hay gente para todo. Hay personas que se prestan a todo. Es lo que hay. La nobleza, la hidalguía, la caballerosidad, brillan por su ausencia. Como la magnanimidad, la grandeza de alma y el humanismo. El oportunista, el aprovechado, el arribista, no tiene moral. Ni ética. Por eso escribe panfletos y pasquines. Por eso escribe libros verdes. (Basta consultar el Diccionario de Autoridades para averiguar que ese tipo de libro es “el que contiene las cosas particulares de un país y de los linajes de él, y lo que cada uno cuenta de bueno o de

malo”. Y añade: “Figuradamente llaman así a la persona dedicada a semejantes noticias”). En resumen: Los libelos están fuera de lugar, fuera de tono y fuera de razón. Y, además, son impolíticos y extemporáneos.






sábado, 28 de mayo de 2011

Cartas al director


Carta publicada en La Voz de Galicia el 26/05/2011:


Sr. Director:

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Por eso escribo pocas, escasas, cartas a esta sección. Por eso intervengo tan poco en estas páginas. Y porque la bradipsiquia, la lentitud de mis reacciones mentales que me caracteriza, me lo impide. Por eso, según algunos, me escondo, yo diría me refugio, en un bostezo de la tierra...
Pero, después de los resultados de las elecciones del domingo pasado, vivo sin vivir en mí. Y tengo la enorme curiosidad de saber qué din os rumorosos, qué opinan ahora os ríos e os mosteiros. Hay cartas, aunque literariamente bien escritas, que adolecen de falta de sindéresis, de escasez de buen juicio. Es evidente. Los autores, parece, son cíclopes. Solo tienen un ojo. Para ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio.

¡Ay, quien supiera escribir!






jueves, 10 de marzo de 2011

Exclusiva mundial

Un semanario español de gran tirada, no digo el nombre para no hacerle publicidad, me ofreció una buena cantidad de euros por este reportaje gráfico, realizado por mi primogénito Moncho, pero yo os lo voy a ofrecer totalmente gratis porque nunca tuve ánimo de lucro. El dinero no hace la felicidad...


Esta es una vieja máquina de escribir, herencia de un tío mío, marca Underwood. Calculo que tiene unos tres cuartos de siglo; está muy cascada pero es un símbolo, un emblema, una alegoría... Otro día me extenderé un poco más sobre la historia de la marca Underwood.


Este señor tan interesante, bueno, que se hace el interesante, soy yo leyendo la prensa del día; por la puerta entra la luz natural que ayuda a leer, interpretar, descifrar, los editoriales, las columnas, las noticias, los reportajes y las colaboraciones periodísticas de los grupos de presión. En inglés creo que se llaman lobby o algo así.



Este es el interior del piorno (hórreo) que aparece en la cabecera de Cartas desde mi piorno. Ya he dicho alguna vez que es mi sanctasanctorum. Mi refugio, mi asilo, mi abrigo, mi albergue, mi cobijo, mi escondite, mi escondrijo, mi guarida, mi latebra, mi talanquera...

Al fondo, a la izquierda, aún tengo que poner más baldas, más estantes, más anaqueles, porque todavía tengo más libros que están tirados por el suelo, o casi. A ver si pasa la crisis y le ponemos remedio...


lunes, 14 de febrero de 2011

La amistad

No estoy inspirado. Últimamente no estoy iluminado. Quizá nunca lo estuve. Pero lo prometido es deuda. Y aquí estoy, de nuevo. Solo con mi soledad. El estro me ha abandonado. La musa, también. Y el numen me ha dejado plantado. El plectro me ha vuelto la espalda. Y el soplo y el arrebato me han dejado en la estacada Y el entusiasmo. Y el instinto. Y el genio. Y el talento. El arte, la creatividad, la sugerencia, la sugestión, la influencia, el influjo... Todos me han abandonado. Me han dicho: “Ahí te quedas, viejo soso. Viejo insípido. Desaborido. Insulso. Ahí te quedas. Ahí te quedas, insustancial, chirle, simple...”

¡Ay, mísero de mí, ay, infelice! Bien mi suerte lo dice; mas ¿donde halló piedad un infelice? Os suena ¿verdad? ¿Soy el nuevo Segismundo? ¿Dónde está Rosaura? ¿Y Estrella? ¿ Dónde está el viejo Clotaldo? ¿Y el gracioso Clarín? ¿Dónde están los soldados, los criados, los guardas, los músicos...? ¿Dónde, rayo sin llama,/ pájaro sin matiz, pez sin escama,/ y bruto sin instinto natural,/ al confuso laberinto de esas desnudas peñas/ te desbocas, te arrastras y despeñas? Os sigue sonando ¿non è vero?

Sí, Pedro Calderón de la Barca. La vida es sueño. ¿Qué es la amistad? Amistad es relación entre amigos; persona con quien se tiene amistad. La amistad se puede anudar, entablar, hacer, trabar, cultivar, frecuentar, mantener o romper. Que es, esto último, lo que han hecho esos amigos que cito más arriba. Alessandro Manzoni, una de las figuras cimeras de la literatura italiana, escribió este bello artículo titulado L’amicizia:

“Una delle più grandi consolazioni di questa vita è l’amicizia: e una de le più grandi consolazioni è quell’avere a cui confidare un segreto. Ora, gli amici non sono a due a due, como gli sposi; ognuno, generalmente parlando, ne ha pìù d’uno; il que forma una catena, de cui nessuno potrebbe trovare la fine. Quando, dunque, un amico si procura quella consolazione de riporre un segreto nel seno d’un altro, dà a costui la voglia di procurarsi la stessa consolazione anche lui. Lo prega, è vero, di non dir nulla a nesuno; e una tal condizione, chi la prendese nel senso rigoroso della parola, troncherebbe inmediatamente il corso dell consolazioni. Ma la pratica generale ha voluto che obblighi soltanto a non confidar segreti, se non a chi sia un amico egualmente fidato e imponendogli la stessa condizione. Così, d’amico fidato in amico fidato, il segreto gira, e gira per quell’immensa catena, tanto che arriva all’orecchio di colui o di coloro a cui il primo che ha parlato intendeva appunto di non lasciarlo arrivar mai. Avrebbe però ordinariamente a stare un gran pezzo in cammino, se ognuno non avesse che due amici: quello che gli dice e quello a cui ridice la cosa da tacersi. Ma ci sono degli uomini privilegiati chi li contanoa centinaia, e quando il segreto è venuto ad uno de tali uomini, i giri divengono sì rapidi e sì molteplici, che non è più possibile di seguirne la traccia.”

En resumen. Poder confiar un secreto a un amigo: ese es el paradigma de la amistad. El modelo. El ejemplo. El prototipo, el arquetipo y la muestra...

La amistad...